LA ASOMBROSA TERQUEDAD COLOMBIANA CON EL FRACKING

LA ASOMBROSA TERQUEDAD COLOMBIANA CON EL FRACKING
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Unas de las consecuencias del derrumbe del precio del petróleo es que vuelve inviable el fracking. Esa técnica, que consiste en fracturar material rocoso en el subsuelo para liberar hidrocarburos, era presentada con esperanza como una alternativa ante el agotamiento de los hidrocarburos convencionales y como un negocio fantástico.

La inviabilidad del fracking por razones económicas tiene impactos directos en América Latina, primero en Argentina y luego en Colombia. Pero las reacciones han sido muy distintas. Los economistas y analistas argentinos entienden y reconocen que bajo los nuevos precios del petróleo no tiene sentido intentar avanzar con el fracking. Ese método, con todo su gasto en energía, agua y aditivos, es muy costoso.

Pero algo extraño sucede en Colombia ya que siguen defendiendo al fracking. Son posiciones que están en contra de casi todos los análisis rigurosos y parecen desconectadas de la realidad.

En Argentina, que ya tienen en marcha operaciones en la región conocida como Vaca Muerta, todos comprenden que no podrán competir con el barril de petróleo barato, y hasta los economistas más convencionales lo reconocen (1). Enseguida comenzaron a discutir cuáles pueden ser las opciones alternativas para su sector energético (2).

Pero en Colombia, desde muchos ámbitos se sigue insistiendo en llevar adelante los emprendimientos pilotos. Esta situación es tan llamativa que no es exagerado calificarla como expresión de una terquedad que asombra. Es ilustrativo justificar el uso de ese término.

El fracking solo es económicamente viable con un petróleo “caro”, y bajo los modos particulares por los cuales la economía convencional actual calcula los costos. Pero enfocándonos en el primer aspecto, los analistas ya observaron que en Estados Unidos, el país que una y otra vez se pone como ejemplo que debería seguir Colombia, las empresas de fracking han visto caer sus cotizaciones en la bolsa, redujeron sus proyecciones de operaciones, seguramente despedirán personal, y aumentarán sus deudas (3). El fracking de Estados Unidos aparece como la primera víctima de las movidas de Arabia Saudita y Rusia en el mercado petrolero. Ese desplome incluye tanto a corporaciones que son exclusivas de esas operaciones como a las divisiones enfocadas en fracking de las grandes petroleras (por ejemplo, Exxon realizó un anuncio en ese sentido). Aproximadamente la mitad de las principales empresas de fracking dejarán de operar si se mantiene ese precio del petróleo.

 

Todos sabemos que el fracking es muy criticado por sus impactos sociales y ambientales en los sitios de extracción. Ademas, es denunciado por proveer hidrocarburos que finalmente se queman y alimentan el cambio climático. Todo eso es verdad y ha sido debatido en Colombia. Pero dejemos esas cuestiones de lado por un momento, y supongamos que muchos de los políticos y empresarios defensores del fracking no les interesa ni la salud de los ecosistemas ni de las personas y sólo les preocupa el beneficio económico (si esto es exagerado vuelvo a reiterar que es sólo una suposición). Entonces, aún para ese tipo de mirada, bajo las condiciones actuales, el fracking es un mal negocio. Es más, puede decirse que es un pésimo negocio.

Entonces, si toda esa estrategia ya no tiene expectativas de rentabilidad y además enfrenta los riesgos de sus impactos sociales y ambientales, me pregunto ¿cuál es el sentido de hacer esos pilotos para una práctica que ya no tiene sentido?

Insisto en que no puede olvidarse que el fracking es muy costoso. Era una actividad defendible desde la economía convencional cuando el precio del barril de petróleo era muy alto; se estima que el umbral de rentabilidad está en el nivel de los US$ 50 / barril, aunque eso depende del tipo de depósito, etc. (4). Entonces, con precios en el orden de poco más de US$ 30, esa actividad no tiene sentido. Eso lo entendieron en Argentina pero parece que no en Colombia. Además, como es tan caro, ello ha resultado en que esas empresas y las petroleras convencionales, están todas muy endeudadas, tal como se registra en Estados Unidos (5).

Aún antes de este derrumbe del precio del petróleo, varios de los gigantes del fracking en Estados Unidos no generaban dividendos, y se endeudaban más y más. Por ejemplo, la empresa EQT, que ocupaba el primer puesto en el sector, ha perdido el 90% de su valor desde su pico en 2014 (en el último año, en marzo de 2019, cotizaba en el orden de US$ 20, y en esta semana del 2020 está en el nivel de US$ 6). Chesapeake Energy, que era la segunda empresa del sector, perdió el 99% de su valor y tiene una deuda estimada en US$ 9 mil millones (6).

Esto deja en claro que en Colombia la propaganda a favor del fracking poniendo como ejemplo a Estados Unidos e insistiendo en que es un negocio extraordinario, parece ignorar la real situación de ese sector. Lo que asombra es que no exista un debate mucho más intenso sobre su viabilidad económica. Las empresas siguen esquivando el asunto, como muestra una muy reciente entrevista al presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo (7).

Ante estas situaciones, ¿cuál es el sentido de adentrarse en un negocio que se sabe será ruinoso? Surgen allí todas las sombras. Si el fracking es inviable con los actuales precios del petróleo, ¿las empresas desean hacer los pilotos para después pedirle enormes subsidios al gobierno? Si es una actividad que terminará en enormes deudas, ¿se espera que esas cargas sean transferidas al Estado y la sociedad para disimular su incapacidad en generar beneficios económicos?

Estas y otras son las cuestiones de fondo que se deben discutir en este momento. Por todo ello, terquedad es el único calificativo disponible para describir una obsesión que está reñida no sólo con los saberes científicos, las evaluaciones económicas serias, sino hasta con el sentido común.

 

Notas

1. Kohan: «La caída del precio del petróleo es una noticia casi terminarl para Vaca Muerta», El Cronista, Buenos Aires, 9 marzo 2020, https://www.cronista.com/finanzasmercados/Kohan-La-caida-del-precio-del-petroleo-es-una-noticia-casi-terminal-para-Vaca-Muerta-20200309-0027.html
2. El golpe más duro en la historia de Vaca Muerta, Ambito, Buenos Aires, 10 marzo 2020, https://www.ambito.com/economia/vaca-muerta/el-golpe-mas-duro-la-historia-vaca-muerta-n5087692
3. US shale drillers could be casualties of oil-price war, C, Eaton y R. Elliott, Wall Street Journal, 9 marzo 2020, https://www.wsj.com/articles/u-s-shale-drillers-could-be-casualties-of-oil-price-war-11583769768
4. Breakeven Oil Prices Underscore Shale’s Impact on the Market, M.D. Plante y K. Patel, Federal Reserve Bank of Dallas, 21 Mayo 2019, https://www.dallasfed.org/research/economics/2019/0521
5. Investors starve US shale drillers of capital, G. Meyer y J. Rennison, Financial Times, 24 octubre 2019, https://www.ft.com/content/187f8176-f4f4-11e9-b018-3ef8794b17c6
6. Is The U.S. Shale Boom Over? Four Major Threats To The Fracking Revolution, J. Graham, Investor’s Business Daily, 6 marzo 2020 – https://www.investors.com/news/us-shale-oil-boom-threats-fracking-revolution/
7. La urgencia del fracking es del país, no de las empresas, G. Veloza, El Nuevo Siglo, 7 Marzo 2020, https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/03-2020-la-urgencia-del-fracking-es-del-pais-no-de-las-empresas

 

Publicado originalmente en el blog del autor Embrollo del Desarrollo en el diario El Espectador, Bogotá, el 12 marzo 2020.

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