tn_acostauncetaalicante09bSemanas atrás tuvo lugar un jugoso seminario dedicado a reflexionar sobre el “sumak kawsay“, el concepto de buen vivir propio de algunas tradiciones indígenas, y que acaba de ser incorporado a las constituciones de Ecuador y Bolivia. El evento, convocado por la Universidad de Alicante (España), reunió una nutrida concurrencia tanto europea como latinoamericana.

Las nuevas visiones sobre la calidad de vida y la vida buena necesariamente requieren abordar la esencia de las ideas de desarrollo. En ese terreno, en Alicante, se contó con dos presentaciones claves: Koldo Unceta, catedrático de economía en la Universidad del País Vasco, repasó el debate actual sobre el desarrollo, mientras que otro economista, Alberto Acosta, actualmente docente en FLACSO Quito, se centró especialmente en la experiencia ecuatoriana.

Unceta repasó el debate actual sobre el desarrollo, alertando sobre le peligro de volver a caer en la mismas estrategias del pasado. Explorando las posibilidades de redefinir o reconstruir el desarrollo, puntualizó algunas tensiones tales como cuál será el papel que se le puede dar al humanismo europeo, cómo incorporar los aspectos ambientales, cómo avanzar hacia un proyecto emancipatorio, y así sucesivamente.

Este economista vasco, entiende que algunos cambios ya se concretaron, y que cualquier alternativa debe lidiar con ellos, como es el caso de la globalización. Tiene bastante razón cuando afirma que algunos aspectos de la mundialización actual ya no tienen marcha atrás. Otro tanto pasa con lo que podríamos llamar el proyecto de la ilustración europea, que fue uno de los sustentos conceptuales de la colonización sobre América Latina. En su seno hay aspectos negativos, pero existen diferentes posturas sobre cuáles son los elementos a rescatar y cómo hacerlo.

Para los interesados en estas cuestiones, en la serie que publica CLAES, “Cuadernos Latinoamericanos”, publicamos reciente una monografía por Unceta con una detallada revisión sobre el debate alrededor del concepto de desarollo (ver…).

La ponencia de Acosta vibró bajo las mismas resonancias, aunque partiendo de algunas de sus experiencias como presidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana. Nos recordó que una nueva constitución, como la que aprobó Ecuador, no crea una nueva sociedad. Es la sociedad la que crea una Constitución, y por esa razón también en ese texto aparecen diferentes énfasis. Después de esas precisiones, se detuvo en puntos como los derechos de la Naturaleza, o en recordar que para algunos pueblos indígenas el concepto occidental de desarrollo simplemente no existe. La centralidad del desarrollo convencional se pierde, y en cambio la atencíon se pone en el buen vivir (sumak kawsay), como un proceso permanente de construcción y reconstrucción. Esta idea está explorada en detalle en un reciente artículo de Acosta (ver…).

Se abordaron cuestiones tales como cuáles deberían ser las relaciones entre mercado y Estado — Acosta recordó la sentencia de K. Polanyi cuando alerta que el mercado no puede ser el amo, pero también advirtió que hay un papel para los mercados.

Pero las ponencias de Acosta y Unceta, y de otros participantes en el taller, acuerdan en que el desarrollo contemporáneo está en crisis, que son necesarios los cambios profundos (reconociendo que incluso algunos postulan abandonar por completo ese término), y que hay mucho para aprender desde los saberes del sur.

Los debates también dejaron en evidencia que existen complementaciones, tensiones y oposiciones entre las diferentes formas de entender el desarrollo, según tradiciones culturales, posturas análiticas, experiencias de vida, etc. Pero entiendo que existió un acuerdo en que se debe comenzar a examinar, a sopesar, cuáles son las ideas que rescataremos, y cuales deberán ser abandonadas. Entre los asistentes a ese seminario se discutieron casi todas las opciones posibles, desde la supremacía de los saberes tradicionales e indígenas, a una reconstrucción benévola del ilumunismo europeo, pasando por posiciones que señalaban que es inevitable una cierta hibridización. Por cierto que la cuestión no quedó resuelta, pero en este evento en Alicante se dió un paso muy importante al reconocer abiertamente que debemos comenzar a analizar no solo una descolonización cultural, sino que desde esa autonomía, permitir y alentar nuevas articulaciones de saberes.

En la fotografía, Koldo Unceta en primer plano, y Alberto Acosta detrás, en Alicante (España), mayo 2009; foto E. Gudynas.

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Esta entrada tiene 1 comentario.

  1. Briseida
    17 Aug 09 20:55

    Va a ser fundamental tejer perspectivas alternativas del desarrollo que incorporen a las poblaciones afrodescendientes del Caribe y del circuncaribe, hay que insistir en recrear ese reconocimiento. Ojalá que este diálogo de saberes realizado en Alicante haya incorporado también visiones de género(s) sobre el desarrollo y que en algún momento podamos conocer tales puntos de vista. Felicitaciones a E. Gudynas por el blog, es excelente.

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