POBREZA, DESARROLLO, Y PLANES DE ASISTENCIA

POBREZA, DESARROLLO, Y PLANES DE ASISTENCIA

Buena parte de las actividades de mayor impacto ambiental en América Latina están asociadas a los sectores exportadores de materias primas. Estas incluyen desde la minería a los monocultivos, sin dejar de pasar por el petróleo. En la actualidad, muchos emprendimientos son defendidos por los gobiernos progresistas sudamericanos como indispensables para el crecimientoe económico, y en especial financiar planes contra la pobreza. Se generá así una justificación que hace muy difícil atacar la depredación ambiental, ya que a ésta se la presente como indispensable para reducir la pobreza.

Para abordar esta problemática, desde hace ya un buen tiempo estamos considerando en CLAES las relaciones que existen entre los planes de accción contra la pobreza, y las justificaciones que se hacen de la apropiación intensa de los recursos naturales. En especial, nos interesa examinar las implicancias de justificaciones como las de Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva y otros, bajo la cual se plantea una estrecha relación entre extractivismo y reducción de la pobreza.

En un reciente artículo examino algunos aspectos de esta problemática. No pretendo revisar toda la cuestión de la pobreza en el continente, pero sí abordar cómo se relacionan los temas del desarrollo en las nuevas posturas gubernamentales y las reacciones de la sociedad civil. En especial se analiza la generación de un nuevo tipo de “justicia social” que es más instrumental, y está especialmente enfocada en compensaciones económicas. Este abordaje es exitoso en varios países, y su resultado es la reducción de la pobreza y la marginalidad. Ese es un avance sustantivo, y que es bienvenido. Pero el problema es que la dimensión multidimensional de la “justicia” se pierde, y mucha gente se dedica a discutir sobre los bonos de ayuda económica, su valor, y quienes deberían recibirlo.

Por lo tanto, el debate de la justicia como cuestión plural se reduce, y las dicusiones sobre el desarrollo (o sea, sobre cómo se consigue el dinero para sostener esos bonos), también se estrechan. Las disputas se desplazan a cómo captar mayores rpoporciones de los excedentes, sin analizar la estrategia de desarrollo que se sigue. Pongamos por caso hipotético: se discute el monto de imposición a una minera, y cómo distribuirlo entre la población local, el municipio y el estado central; pero no se discute con el mismo ahínco la marcha de la minería, sus impactos sociales y ambientales, etc.

De esta manera, se dice en el artículo:

La respuesta es buscar una reparación, donde se “reparan” las “imperfecciones” en la sociedad. Siguiendo esta postura, las políticas sociales serían esencialmente el gerenciamiento de indemnizaciones y reparaciones, y la defensa de una redistribución basada en derechos se reduce. Se establece una lógica de reciprocidad asistencialista, y no existe mucho espacio para discutir una política de desarrollo. Expresado de otra manera, las políticas sociales se convierten en un sistema de seguros para manejar el riesgo, y se paga a aquellos que enfrentan los accidentes de caer en la pobreza. Como las medidas usadas son de tipo asistencial o similares a un seguro, la dimensión política se encoge y prevalece el abordaje técnico. En diferente proporción esta idea está detrás de los sistemas de “bonos” en aplicación, por ejemplo en Ecuador, Bolivia y Brasil. Asimismo … esta misma mirada se la usa como justificativo para llevar adelante emprendimientos de alto impacto social y ambiental, en tanto se dice que más tarde se “reparará” y “compensará” a los afectados.

Estos y otros temas se analizan en un artículo recientemente publicado en la revista colombiana Surmanía, publicada por la Universidad Nacional de ese país. El artículo completo se puede descargar aquí…

El texto fue redactado a fines de 2009, y como puede verse algunas cosas han cambiado, pero lo esencial permanece igual.

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